CAPÍTULO III

LOS BARONES ROMANOS

Habiendo conducido a Carlos VIII de Italia, todavía permanecía para los aliados para quitar todos los rastros de su paso de Nápoles y restaurar la regla de la Casa de Aragón. En esto ellos tenían la ayuda de Ferdinand y Isabella, quien envió un ejército bajo el mando(la orden) de aquel soldado distinguido Gonzalo de Córdoba, sabida(conocida) en su día como el Gran Capitán.

Él aterrizó en Calabria en la primavera de 1496, y la guerra se estalló de nuevo por aquel ya profundamente la tierra devastada. Los españoles fueron unidos por las fuerzas aliadas de Venecia y la Iglesia bajo el condotta de Marquis Gonzaga de Mantua, el líder de los italianos en Fornovo.

Lodovico se había separado de la liga, y otra vez había hecho términos(condiciones) con Francia para el bien de su propia seguridad. Pero su primo, Giovanni Sforza, Tirano de Pesaro - el marido de Lucrezia Borgia - continuado en el ejército pontifical a la cabeza de un condotta de 600 lanzas. Otro mando(orden) en las mismas filas era una de 700 lanzas bajo joven Giuffredo Borgia, ahora el Príncipe de Squillace y el marido de Doña Sancia de Aragón, una señora de moralidades sumamente flojas, quien habían traído a Roma los hábitos adquiridos en el Tribunal más licencioso de aquella edad licenciosa.

El francés perdió Nápoles hasta más fácilmente que ellos lo habían conquistado, y por el 7 de julio Ferdinand II fue capaz de entrar de nuevo en su capital y ascender de nuevo su trono. D'Aubigny, el general francés, se retiró a Francia, mientras Montpensier, el Viceroy, jubilado a Pozzuoli, donde él murió en el año siguiente.

Nada mejor podría haber satisfecho los objetivos de Alexander que el estado de las cosas que ahora prevalecieron, permitiéndoselo, como esto hizo, el medio de romper el poder de los barones insolentes romanos, quien ya habían tan fastidiado y lo habían preocupado. Tan en el Consistory del 1 de junio él publicó un Toro por el cual Gentile Virginio Orsini, Giangiordano Orsini, y su bastardo Paolo Orsini y Bartolomeo d'Alviano, fueron declarados proscrito para haber llevado armas(brazos) con Francia contra la Iglesia, y sus bienes fueron confiscados al Estado. Este decreto debía ser hecho cumplir por la espada, y, para los objetivos de la guerra inminente, el Duque de Gandia fue recordado a Roma. Él llegó temprano en agosto, habiendo dejado(abandonado) en Gandia su esposa María Enriquez, una sobrina de la Casa Real de España.

Era Cesare Borgia quien tomó la iniciativa en la pompa con la que su hermano fue recibido en Roma, sobrellevando a la cabeza del Tribunal de Pontifical entero para encontrarse y dar la bienvenida el duque jóven.

Además de ser al Duque de Gandia, Giovanni Borgia era ya el Duque de Sessa y el Príncipe de Teano, el que remotas dignidades habían sido conferidas sobre él con motivo del matrimonio de su hermano Giuffredo a Donna Sancia. A estos el Papa ahora agregó el cargo de gobernador de Viterbo y del Patrimonio de San Peter, desposeyendo Farnese Cardinal de la oficina última para concederlo en este hijo bien querido.

En Venecia esto era relacionado, unos meses más tarde, - en octubre - que Gandia había traído a una mujer de España para su padre, y que el éste la había tomado para vivir con él. Dan a la historia en Sanuto, y desde luego ha sido desenterrado y servido encima de por la mayor parte de historiadores y ensayistas. Positivamente no se puede decir que esto es falso; pero se puede decir que esto es no confirmado. No hay, por ejemplo, ninguna palabra de ello en Diarium de Burchard, y cuando usted considera como listo un cronista de materia(asunto) escandalosa era este Amo(Maestro) de Ceremonias, usted sin duda concluirá que, si cualquier fundación hubo para aquella historia Veneciana, Burchard nunca habría estado silencioso sobre el sujeto.

El Papa había tomado en su paga que distinguió condottiero, Duke Guidobaldo de Urbino, quien más tarde debía sentir el implacable podría de Cesare. Al mando(a la orden) de Guidobaldo ahora fue confiado la expedición punitiva contra el Orsini, y con él debía ir al Duque de Gandia, en apariencia compartir el mando, en realidad que, bajo un amo(maestro) tan capaz, él podría servir su aprendizaje al comercio de armas(brazos). Tan sobre el 25 de octubre Giovanni Borgia muy solemnemente fue creado Gonfalonier de la Iglesia y el General-capitán de las tropas pontifical. Sobre el mismo día las tres normas fueron benditas en San Peter - un ser Gonfalon Papal el porte de las armas(los brazos) de la Iglesia y otros dos las banderas personales de Guidobaldo y Gandia. Dos condottieri asistieron a la ceremonia, puesta en orden en la armadura llena, y recibieron las porras blancas que eran los emblemas de su mando(orden).

Al día siguiente el ejército dispone, acompañado por el Cardinal de Luna como legate papal un latere, y dentro de un mes diez fortalezas Orsini se habían rendido.

Hasta ahora todo habían sido fáciles para las fuerzas papales; pero ahora el Orsini reunido en las tres fortalezas pasadas(últimas) que permanecieron ellos - Bracciano, Trevignano, y Anguillara, y su resistencia de repente(pronto) adquirió un carácter obstinado, en particular él de Bracciano, que era captained por Bartolomeo d'Alviano, un soldado inteligente, inventivo jóven quien fue destinado para ir lejos. Así la campaña, tan fácilmente conducido en el principio, recibió una comprobación que hizo que ello se prolongara en el invierno. Y ahora los barones recibieron remotos refuerzos. Vitellozzo Vitelli, el Tirano de Citt à Di Castello, vino a la ayuda del Orsini, como hizo también Baglioni turbulento de Perugia, el della Rovere en Roma, y todo los que eran hostiles a Alexander VI. De otra parte, sin embargo, los barones Colonna y Savelli se extendieron(se recorrieron) sobre el lado del Papa.

Ya Trevignano se había caído, y el ataque del ejército pontifical fue concentrado en Bracciano. Con fuerza embutido, y con todas las provisiones cortadas, condujeron a Bartolomeo d'Alviano al borde mismo de rendición, cuando sobre las colinas vino Carlo Orsini, con los hombres de Vitellozzo Vitelli, sorprender las fuerzas papales y ponerlos para pronunciar la derrota. Guidobaldo fue hecho el preso, mientras el Duque de Gandia, Fabrizio Colonna, y legate papal por poco evitado, y tomó el refugio en Ronciglione, el hijo del Papa siendo(estando) ligeramente herido en la cara.

Esto era una conclusión severa y repentina a una guerra que había comenzado bajo tales auspicios excelentes para el Pontificals. Aún, no obstante aquella derrota, que se había marchado los armas y el equipaje en las manos del enemigo, el Papa eran el ganador por la campaña, que ha ganado once fortalezas del Orsini a cambio de una batalla perdida.

Los barones ahora se dispusieron a empujar a(en) casa su ventaja y completar la victoria; pero el Papa dio mate ellos por una petición a Gonzalo de Córdoba, quien puntualmente respondió y vino con Prospero Colonna a la ayuda de la Iglesia. Él puso el sitio a Ostia, que era sostenido para della Cardinal Rovere, y a una rendición rápida, así trayendo a la resistencia Orsini prácticamente a un final. Por ahora la fuerza de los barones fue rota, y les obligaron a pagar a Alexander la suma de 50,000 ducats para redimir sus fortalezas capturadas.

Gonzalo de Córdoba hizo una entrada triunfal en Roma, trayendo con él Monaldo da Guerra, el defensor desafortunado de Ostia, en cadenas. Él fue recibido con el gran honor por el Duque de Gandia, acompañado por su cuñado, Giovanni Sforza, y ellos lo escoltaron a Vaticano, donde el Papa lo esperó.

Esto era sólo una de muchas ocasiones en este mismo momento sobre las que Giovanni Sforza estaba visible en público en la asociación cercana con su suegro, el Papa. Burchard menciona su presencia en la bendición de las velas sobre el Banquete de la Purificación, y nos lo muestra como un portador vela que está de pie sobre la mano derecha del Papa. Otra vez nosotros lo vemos sobre la Palma el domingo en la asistencia(concurrencia) sobre Alexander, él y Gandia que soporta juntos sobre los pasos del trono pontifical en la Capilla Sixtine durante la Bendición de las Palmas. Y en otra parte el marido de Lucrezia hay prominente en el ojo público durante aquellos meses de febrero y marzo de 1497, y nosotros generalmente lo vemos compartir, con el Duque de Gandia, el honor de asistencia(concurrencia) cercana sobre el Pontífice, todo lo cual pero sirve para dar el más marcado su desaparición repentina de aquella escena.

La materia(El asunto) de su vuelo abrupto y precipitado de Roma es un acerca el que es improbable que los hechos verdaderos y completos alguna vez serán revelados. Esto era el chisme público en este tiempo que su matrimonio con Lucrezia no era uno feliz, y aquella discordia estropeó su vida juntos. El agravio relatado de Lucrezia sobre este sujeto nos lee un poco vagamente ahora, todo lo que esto podría haber transportado entonces. Ella se quejó que Giovanni " como es debido no guardó(mantuvo) su empresa, " (1) que puede ser tomado para significar(pensar) que una armonía buena no prevaleció entre ellos, o, casi igualmente bien, que había tierras(razones) canónicas para la queja contra él como un marido que después formalmente fueron preferidas e hicieron las tierras(razones) para el divorcio. Es también posible que la ambición de Alexander pudiera haberlo impulsado a disolver el matrimonio al final el que ella podría ser libre(gratis) de ser usado otra vez como una prenda en su juego de gran alcance.

1 " Che no gli faceva buona compagnia. "

Todo lo que realmente sabemos(conocemos) positivamente es que, una tarde la Semana Santa, Sforza montó un caballo turco, y, sobre el pretexto de ir por lo que la Iglesia de Sant ' Onofrio para tomar el aire, él se quitó Roma, y tan desesperadamente él monta a caballo que, veinticuatro horas más tarde, él estaba de casa en Pesaro, su caballo que deja caer muerto como él alcanzó la ciudad.

Seguramente algún pánico terrible debe haberlo impulsado, y esto más bien presta el color a la historia dicha por Almerici en Memorie di Pesaro. Según esto, el Lord del chambelán de Pesaro, Giacomino, estaba en los apartamentos de Lucrezia una tarde cuando Cesare fue anunciado, con lo cual, por las ordenes de Lucrezia, Giacomino se ocultó detrás de una pantalla. El Cardinal de Valencia entraron y hablaron libremente con su hermana, la esencia de su conversación que ser que la orden(el pedido) había sido publicada(emitida) para la muerte de su marido.

La inferencia para ser dibujada de esto es que habían dado a Giovanni para escoger en materia de un divorcio, y que él había rechazado ser un partido a ello, de dónde esto fue resuelto para quitarlo en una manera todavía más eficaz.

Esté esto como esto puede, los cronistas de Pesaro se ponen a a relacionar esto, después de que Cesare la había dejado(abandonado), Lucrezia preguntó a Giacomino si él hubiera oído que había sido dicho, y, en contestando afirmativamente, lo impulsado ir inmediatamente y advierten a Giovanni. Era como una consecuencia de esto la advertencia presunta que Giovanni hizo su salida precipitada.

El ratito más tarde, en el principio de junio, Lucrezia dejó(abandonó) Vaticano y se retiró al Convento de Sisto San, del Modo Appian, un paso que inmediatamente dio lugar a la especulación y al chisme desenfrenado, todo lo cual, sin embargo, es demasiado vago para ser digno de la menor parte de atención. Los asesoramientos de Aretino a Ippolito Cardinal d'Este sugieren que ella no dejara Vaticano sobre términos(condiciones) buenos con su familia, y esto es muy posible, si que el estado de cronistas Pesaro es verdadero, el que su retirada provino de ella habiendo advertido a Giovanni de su peligro y le permitió evitar.

Casi al mismo tiempo aquel Lucrezia se retiró a su convento su hermano Gandia era el recipiente de remotos honores en las manos de su padre de fond. El Papa había levantado el feudo de Benevento a un ducado, y como un ducado se lo confirió sobre su hijo, y a sus herederos legítimos para siempre. A esto él agregó las señorías de valor de Terracina y Pontecorvo.

Cesare, mientras tanto, en ningún caso había sido olvidado, y ya este jóven cardinal era - con quizás la excepción exclusiva de d'Estouteville Cardinal - el clérigo más rico en la Cristiandad. A sus muchas otras oficinas y benefices proponían a ello para agregar a él de Chambelán de la Santa Sede, Riario Cardinal, quien sostuvo la oficina, que ser penosamente el mal y su recuperación se desesperaron de. Juntos con aquella oficina esto era la intención declarada del Papa de conceder en Cesare el palacio del tardío(último) Cardinal de Mantua, y con ello, sin duda, él recibiría una proporción de benefices del cardinal's muerto.

Cesare tenía veintidós años en el tiempo; alto, de una esbeltez atlética, y sumamente lleno de gracia en sus movimientos, él fue reconocido para ser el hombre de handsomest de su edad. Su cara era larga y pálida, su frente alta, su nariz con delicadeza aquilina. Él tenía el pelo largo castaño, y sus ojos color avellana, grandes, rápidos en sus movimientos, y particularmente buscando en su vistazo, estaban vivo con el genio del alma detrás de ellos. Él heredó de su padre la salud estupenda y el vigor para el que Alexander había estado notable en su juventud, y estaba notable todavía en su vejez. La persecución alguna vez había estado el pasatiempo favorito de Cesare, y el verraco salvaje su cantera de predilect; y en la búsqueda de ello él había hecho el empleo bueno de sus dotaciones excepcionales físicas, cultivándosese hasta - como su padre - él era igual a la resistencia de casi cualquier grado de fatiga.

En el Consistory del 8 de junio él fue designado legate un latere ir a Nápoles al Rey de corona a Federigo de Aragón - para mientras tanto otro cambio había ocurrido sobre el trono Neapolitan por la muerte de Ferdinand II jóven, quien había sido logrado por su tío, Federigo, el Príncipe de Altamura.

Cesare se preparó a su salida sobre esta misión importante, sobre la que él debía ser acompañado por su hermano Giovanni, Duque de Gandia. Ellos debían ambos para ser atrás en Roma hacia septiembre, cuando Gandia debía devolver a España, que toma con él a su hermana Lucrezia.

Así tenía el Papa dispuesto; pero la familia Borgia estuvo de pie en vísperas de la tragedia más oscura asociada con su nombre, una tragedia que debía cambiar todos estos proyectos.

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